Astorga es una pequeña ciudad cargada de historia. En la actualidad se configura como centro de servicios, y la industria local goza de merecida fama por la elaboración de mantecadas y hojaldres, el tradicional chocolate o la sabrosa cecina (aunque el plato estrella de los restaurantes locales es sin duda el cocido maragato).
Dentro de su casco histórico podemos visitar el Palacio Episcopal, obra de Gaudí, la Catedral de Santa María, las fachadas del Ayuntamiento o del Seminario Mayor, la muralla romana (aunque reconstruida en época posterior) y varios otros edificios de interés. Fuera del casco amurallado es necesario reseñar la Iglesia de San Andrés, de singular belleza.
El recorrido por la ciudad bimilenaria lo completan cuatro museos, testimonio silencioso de lo que fue Astorga en distintas épocas: el Museo Romano muestra el modo de vida de la antigua Asturica Augusta; el Museo del Chocolate recoge la importancia que la industria chocolatera tuvo en Astorga; los museos Catedralicio y de los Caminos dan fe de la importancia que tuvo y tiene la diócesis astorgana y del papel de la ciudad como cruce de caminos desde tiempos inmemoriales (en Astorga convergen las dos vías más importantes de peregrinación a Santiago, el Camino Francés y la Vía de la Plata).
El repaso a lo que es y ha sido Astorga no puede terminar sin recordar a astorganos ilustres como el hispanista Ricardo Gullón, el poeta Leopoldo Panero, el Húsar Tiburcio (héroe de la Guerra de la Independencia) o el conocido humorista y presentador de televisión Dani Martínez.
